Libro Digital La Rebelión de las regiones

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martes, 3 de octubre de 2023

Capitulo 15- EL FACTOR CLAVE: LIMITES AL PODER por Luis Farias

Para restablecer el Estado de Derecho y  reconciliar y reconstruir el país, detener y controlar la corrupción se necesita una nueva distribución del poder. Este es el factor decisivo para: superar la corrupción, pobreza,  ignorancia y exclusión social que alimentan movimientos neo autoritarios populistas  radicales.



EL FACTOR CLAVE: LIMITES AL PODER 

https://youtu.be/smPZ4UY_48g

Estos movimientos no se combaten con ciudadanos armados de ilusiones y odios sino armados de poder político, económico y educativo, para que sean capaces de echar a andar la fábrica de ricos dentro de genuinos Estados de Derecho, aplicando  la productividad de Taylor, la Gerencia científica moderna de Deming, el Control de Calidad Total de Feigenbaum; la Administración por Calidad Total de Juran y la Formación Educativa Integral con énfasis en la educación politécnica y capacitación profesional de Simón Rodríguez.

Sin poder, los ciudadanos echan  a  andar la fábrica de pobres dentro de Estados de Desechos, autoritarios y  corrompidos.

¿Hemos aprendido algo de la crisis Venezolana, y de la historia reciente de Europa Occidental,  los Venezolanos?

¿Seguiremos auto engañándonos consciente o inconscientemente esperando milagros  sociopolíticos  que  nunca  han ocurrido ni ocurrirán;  buscando  líderes mesiánicos y equipos brillantes que apliquen políticas remediales, mientras perpetuamos la misma distribución del poder expresada en los modelos centralizados de Estado, Economía y Educación e Investigación; que están técnicamente muertos, momificados y amortajados con Constituciones  tradicionales?. 

No  es  hora  de reformar, sino de reemplazar  la  actual  distribución política y la actual división territorial, sobre la que se efectúa el mezquino reparto del poder.

Los 23 estados, los 335 municipios, y los ciudadanos pobres y excluidos frente al agotamiento y muerte estructural y funcional de los modelos centralizados, necesitan:

1)    El poder político para generar decisiones y controlar a los gobernantes,

2)    El poder económico (acceso al capital) para generar riqueza; y

3)    El poder educativo e investigativo para generar conocimientos. Para convertirse en agentes y actores fundamentales del cambio progresista.

Estos tres poderes cuya suma constituye el poder a secas, los tiene monopolizados, el Presidente, es decir, es un modelo federal con todo el poder  Centralizado en el presidente de la República de turno

Sin tener poder político, económico y educativo e investigativo los 23 estados, los 335 municipios y los ciudadanos, se convierten  en  convidados de piedra a sus propios destinos.

Los ciudadanos, en muecas tristes que blanden una papeleta electoral en una mano y un carnet político o una carta de recomendación en la otra. No pueden controlar a sus gobernantes, ni  generar riqueza, consumir, ni ahorrar. No pueden intervenir con efectos vinculantes en los aspectos políticos, administrativos y educativos e investigativos que les conciernen.

No pueden ser agentes del desarrollo socioeconómico y cultural. Se vuelven presas fáciles de pretendidos vengadores de los pobres, anclados en los años sesenta que aún no se dan por enterados que el muro de Berlín cayó y arrastró consigo los viejos conceptos de izquierda y derecha; que ya no se definen en función de las románticas variables de antes, sino en términos de alta y baja productividad de bienes, servicios, conocimientos y decisiones; altos y bajos niveles de vida; y altos y bajos niveles de   libertades y controles en manos de los  ciudadanos. 

El poder constituye el tema nuclear del derecho constitucional, de la ciencia política y de los modelos de Estado, Economía y Educación e Investigación que son en  realidad  distribuciones  territoriales  del  mismo.

"Los tres incentivos fundamentales que dominan la vida del hombre en la sociedad y rigen la totalidad de las relaciones humanas, son: el amor, la fe y el poder; de una manera misteriosa están unidos y entrelazados. Sabemos que el poder de la fe mueve montañas, y que el poder del amor... es el vencedor en todas las batallas; pero no es menos propio del hombre el amor al poder y la fe en el poder". (Loewenstein, Teoría de la constitución. 1976).

En realidad, el primer y principal derecho humano que garantiza el respeto, acatamiento y materialización de todos los demás, es  el  derecho de acceso al poder político, económico y educativo constitucionalmente asegurado mediante una distribución y descentralización amplia equitativa del mismo como lo proveen los modelos descentralizados de Estado, Economía y Educación e Investigación. 

Las entidades territoriales y la ciudadanía nunca utilizan el poder contra sí mismas, en cambio, cuando el poder político, económico y educativo se concentra constitucionalmente en la capital de la República y en el Presidente de la República, como lo estipulan  los  modelos centralizados de Estado, Economía y Educación e Investigación, este lo utiliza para violarles los derechos constitucionales  a  las  entidades  territoriales  y  todos los derechos, incluidos los derechos  humanos,  a  toda  la  población.

La noción de poder implica otras cuatro:

Decisión y lugar o instancia desde el que alguien decide sobre una cuestión determinada;  Proceso y flujo; y Escenario o contexto.

Los modelos organizativos de Estado, Economía y Educación e Investigación son escenarios en el que algunas instancias toman decisiones mediante un proceso y dentro de  un contexto.

Constituyen espacios de poder y elaboración de resoluciones, espacios de conflictos con todo lo que ello implica: tensiones y dilemas, ambigüedades y contradicciones en los que confluyen  individuos, grupos y procesos que generan comportamientos y tendencias.

Son en rigor sistemas normativos, porque están constituidos básicamente por normas o reglas de organización y conducta que se distribuyen entre, y rigen en, las entidades geográficas que constituyen el ordenamiento territorial de una nación y ciudadanos que la habitan. Esto configura  una distribución territorial del poder  político, económico  y  educativo. Lo cual nos conduce directamente al problema del Estado Nacional.

Estado Nacional en general se define como "un macro ordenamiento jurídico para los fines generales, que ejerce el poder soberano en el territorio asignado a la nación, mediante un conjunto de órganos de decisión: Parlamento, Gobierno y Poderes Públicos, y órganos ejecutivos que configuran un aparato burocrático al que están subordinados los habitantes del territorio en cuestión" (Bobbio. 1998).

Para el ejercicio de su autoridad y atribuciones el Estado Nacional se organiza en tres planos o niveles territoriales:

“Uno nacional, en el que actúan autoridades que tienen mando sobre todo el país sin limitaciones de carácter espacial;

Un plano intermedio, en el que actúan autoridades que tienen mando sobre entidades territoriales denominadas provincias, regiones, estados federados, comunidades autónomas (en España) landers (en Alemania); estados (23  en Venezuela);

Y un plano local, más pequeño (municipios, dependencias, ciudades, distritos especiales, etc.) donde actúan  funcionarios  dentro de  límites  geográficos  más  pequeños"(Castro J. 2002).

El ordenamiento territorial de tres planos (nivel nacional, entidades subnacionales intermedias y locales) y la distribución del poder entre los mismos lo establece la Constitución Nacional. De aquí la importancia fundamental de este documento, o sea de hacer “bien hecha” “La Constituyente que nunca hemos tenido”

Desde el punto de vista de la distribución del poder político, económico y  educativo e investigativo, los Estados Nacionales se dividen en centralizados y descentralizados.

Los centralizados concentran en el plano Nacional el ejercicio de casi  todos los poderes  y  de  casi todos los recursos fiscales y naturales.

Los descentralizados, otorgan a las entidades subnacionales (intermedias y locales) gran parte del poder político, legislativo, judicial, educativo y de los  recursos  fiscales  y  naturales.     

Los modelos de Economía y Educación e Investigación son subordenamientos jurídicos constituyentes del Estado Nacional.

El primero, regula la producción y  distribución de los bienes de consumo, la propiedad y acceso a los recursos productivos y una institución independiente que fije técnicamente el precio de la moneda

El segundo, norma la instrucción y capacitación profesional de los ciudadanos, la producción y transmisión de conocimientos y la defensa, incremento y preservación de la cultura; lo que  comúnmente  se  llama  el  estado  docente.

Los modelos organizativos de Estado, Economía y Educación e Investigación,  tienen como función dar respuestas a las demandas de la Sociedad Civil que es el ámbito donde surgen y se desarrollan los conflictos políticos, económicos, sociales, ideológicos, religiosos, culturales, etc.

Está conformada por las Asociaciones en general, Corporaciones gremiales, Movimientos, ONGs, y Partidos Políticos que se encargan de “seleccionar, agregar y transmitir sus demandas” (Bobbio.1998)

 

Los modelos descentralizados vencen la pobreza y la devastación porque producen riqueza y conocimiento; combaten la  triste y envilecedora  condición de parásitos y  damnificados a que son reducidos contra su voluntad los ciudadanos  por los modelos centralizados. El Doctor Arturo Uslar Pietri, lo expresó para Venezuela,  así: "todos  somos  parásitos  del  petróleo".

Es imposible superar el deterioro y envilecimiento del Estado de Derecho de la democracia representativa, y de la crisis: pobreza y exclusión social acumuladas; sin descentralizar el poder político, económico, judicial  y  educativo e investigativo hacia los 23  estados, 335 municipios y hacia los ciudadanos.

Pero no en términos de la llamada "profundización de la descentralización" reducida a la pura y simple transferencia de competencias del nivel central hacia los 23 estados y municipios, manteniendo intactos o superficialmente maquillados los modelos centralizados de Estado, Economía y Educación e Investigación. 

Este camino reformista gattopardiano conduce a más frustración y subdesarrollo, como el cosechado por Venezuela. Conduce a perpetuar la crisis; frente a la cual es imperioso tener una visión tan clara, como la que tuvieron los intelectuales y líderes españoles frente a la crisis que les dejó Franco, cuyo advenimiento intuyó Unamuno: "Reina aquí una confusión espantosa; es la bancarrota de la vieja política, pero se está despellejando la serpiente sin que le haya brotado todavía la piel nueva por debajo. Yo no sé qué va a salir de aquí, pero hay que temerlo todo. Me pone de mal humor escribir esto".

Y luego, de manera igualmente brillante, interpretó J. M. Beneyto: "La consecuencia imperiosa, urgente, que el 'dolor por España' generará será el sentimiento de que si no se quiere que España se extinga, es necesario cambiarla. Necesitamos hacer otra España, hacer de ella otra cosa distinta de la que hoy es. ¿Qué cosa? ¿Cuál debe ser esa España hacia la cual orientemos nuestros corazones? La respuesta será la europeización, la refundación de una España moderna y europeizada, tal y como condensara la célebre frase de Ortega: 'España es el problema, y Europa, la solución'. Si queremos tener cosechas europeas es menester que nos procuremos simientes y gérmenes europeos”  

Podemos decir que Venezuela es el problema, Europa Occidental y España, la solución: un Plan en función de nuestras realidades geográficas, socioeconómicas, administrativas, históricas y culturales; y los valores de libertad, autonomía, solidaridad, integridad territorial y corresponsabilidad.

El modelo de EFCentralizado  fracasó en la URSS, Cuba, Europa del Este, Corea del Norte, Latinoamérica y en todo el III mundo incluida China que vive un proceso de transformaciones extraordinariamente interesantes mediante la política "un país dos sistemas".

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