Libro Digital La Rebelión de las regiones

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jueves, 5 de septiembre de 2019

La SOLUCIÓN a la CRISIS VENEZOLANA, no es tan simplista. Luis "Balo" Farias



 
Hay dos maneras de emitir la luz, 
ser la lampara que la emite, o el espejo que la refleja
.Lin Yutang



Existen cinco (5) ciclos históricos cumplidos y un sexto ciclo por iniciar: 
                                               La Democracia Parlamentaria



El Estado Democrático Centralizado de Partidos: Se inició en los años cuarenta, a raíz de la Revolución de Octubre de 1945; y se consolidó a partir de la Revolución Democrática de 1958
Los grandes ciclos histórico-políticos:
El hecho político más importante que se produjo  en el  Siglo XX,  fue la introducción de la elección universal y directa del Presidente de la República a raíz de la Revolución de Octubre de 1945, lo sigue en importancia la elección directa de Gobernadores y Alcaldes, a partir de 1989.



1) El Estado independiente y autónomo semidescentralizado-1811-1856
 El primero de estos grandes ciclos político-constitucionales, se inició en 1811, y que estuvo dominado por la generación de los líderes y próceres de la Independencia, y sus sucesores. 
Venezuela como Estado Independiente, nació bajo una forma federal de Estado, porque, entre otros factores, en el constitucionalismo de la época no había otra forma para construir un Estado en base a la estructura político-territorial de ex-colonias descentralizadas.

 La "Confederación de Venezuela", fue el esquema político tomado de la experiencia norteamericana para unir lo que estaba y había estado siempre desunido, salvo en los treinta años anteriores a la Independencia, a raíz de la creación, en 1777, de la Capitanía General de Venezuela, que comprendía el grupo de Provincias que conformaron nuestro territorio; pero en todo caso, incomunicadas entre sí, y altamente disgregadas.

2) El  Estado Federal 1863-1899
Del derrumbe del Estado autónomo semidescentralizado, surgió un nuevo Estado, un nuevo liderazgo político en el poder y un nuevo proyecto político, el del Estado Federal.  El cambio fue radical. 
Antonio Guzmán Blanco fue primus inter pares en el sistema político que dominaron los caudillos regionales, y entre otros instrumentos, en los primeros lustros del período, gobernó a través de lo que se llamaron las Conferencias de Plenipotenciarios, que no eran otra cosa que la reunión de los diversos caudillos regionales en Caracas, para resolver los grandes problemas del país
El anterior sistema fue barrido y comenzó la instauración de uno nuevo, en este caso, basado en la forma federal del Estado, con una disgregación extrema del Poder.

3) El Estado Autocrático Centralizado 1899-1945
La Revolución Liberal Restauradora, en 1899, como se señaló,  se inició en defensa de la soberanía de los Estados que se pensaba lesionada con la designación provisional de los Presidentes de los mismos por el Gobierno Central.
Durante este ciclo del Estado Autocrático Centralizado, se comenzó la verdadera integración del país y se consolidó el Estado Nacional, el cual, en muchos países de América Latina ya se había consolidado mucho antes, hacia mitades del siglo pasado. 

4) El Estado Democrático Centralizado
En 1945, de nuevo, terminó un ciclo histórico, y quedó barrido el sistema, su liderazgo y la generación que había asumido el proyecto político iniciado a principios de Siglo, instaurándose, en su lugar, un sistema de Estado Democrático, pero igualmente Centralizado.
En esta forma, el centralismo que se inició a principios de Siglo, como sistema estatal, no terminó en 1945, sino que ha abarcado dos de los  ciclos históricos recientes: el primero, el autocrático centralizado, y el segundo, el  democrático centralizado que se instauró a partir de la década de los cuarenta, basado en dos pilares fundamentales que ha caracterizado a nuestro Estado y a nuestro sistema político desde esa fecha hasta el presente:  la democracia de partidos y el Estado Centralizado.

En efecto, en primer lugar, el sistema político iniciado en 1945 y sobre todo, consolidado a partir de 1958, ha sido el de un régimen democrático, pero de democracia de partidos, conforme al cual los partidos políticos han sido los que han monopolizado la representatividad y la participación política; en definitiva, han monopolizado el poder. 

No hay duda que en las últimas décadas, la representatividad política en Venezuela ha sido representativa de los partidos, para lo cual establecimos desde el año 1946, el sistema ideal para que los partidos asumieran ese monopolio de la representatividad: el sistema de representación proporcional conforme al modelo d`Hondt, que es el que se aplicó, en general, hasta la reforma electoral  de 1993. 

Conforme a ese sistema, sólo los partidos pudieron tener representación en los cuerpos deliberantes, sin que a estos pudieran acceder otras organizaciones sociales.   Y a pesar de las reformas legislativas que introdujeron elementos de uninominalidad para las elecciones de 1993, poco cambio se logró en esta materia por la propia conformación del "tarjetón electoral" con clara inducción al voto partidista.
 Pero los partidos políticos no sólo tuvieron el monopolio de la representatividad, sino también el monopolio de la participación: asumieron también la conducción política del país, no habiendo en el país otra forma de participar que no fuera sino a través de los partidos políticos. 

Esta situación, por supuesto, era perfectamente legítima, pero los partidos políticos, lamentablemente, a lo largo de los últimos treinta años de desarrollo del sistema, se cerraron en si mismos y comenzaron a configurarse como un fin en sí  mismos, de manera que, incluso, no sólo no había otra forma de participar políticamente sino a través de los partidos, sino que el acceso a los mismos partidos políticos fue progresivamente cerrándose y, por tanto, sin canales de participación adicionales.

 Progresivamente, además, se produjo el ahogamiento de todo el nuevo liderazgo que había estado surgiendo a pesar de la dirigencia tradicional, y que, sin la menor duda, está comenzando a irrumpir y a asumir la conducción del país. 

 En este proceso de centralismo democrático, los partidos no sólo ahogaron la sociedad civil, penetrando a los gremios y a todas las sociedades intermedias, sino que además, ahogaron a los Estados y Municipios. 

Los Estados quedaron como meros desechos históricos; sus Asambleas Legislativas, como meras formas de reducto del  activismo político partidista local, y los Ejecutivos Estadales, como meros agentes del Poder Nacional, particularmente agentes de carácter policial; funciones que compartían con las de gestores para sus jurisdicciones de alguna que otra obra pública que podían lograr del Poder Central. 

Al  centralismo  político  partidista  y  al  Estado  de  Partidos,  por  tanto, le debemos la democracia, pero luego ha sido la propia democracia de partidos, la que ha estado conspirando contra el régimen de libertades.

5) El Estado totalitario centralizado
La contracción económica venezolana por veinte años consecutivos (1968-1988) tuvo como consecuencia inevitable el empobrecimiento de la nación y sus habitantes. 

Al asumir el estado funciones en Agricultura, Industrias, y Comercio que no le corresponden  y tratar de ser empresario, subió la corrupción y el gasto público de manera exponencial; no cumplió con los servicios que le correspondía atender como Estado (Salud, Obras Públicas, Justicia, y Orden) por lo que estos se vinieron abajo. El malestar de la población, se hizo evidente, así como el repudio a los partidos políticos gobernantes, y a los empresarios que habían vivido a la sombra del estado.
El pueblo venezolano se volcó a la búsqueda de un nuevo mesías, que no estuviera contaminado, que no fuera de los partidos que repudiaba: asi la aparición en la política venezolana del ex presidente Hugo Chávez, fue como consecuencia de esa crisis estructural, Su gran acierto: el manejo político acertado de las nefastas consecuencias del centralismo.

Muerto técnicamente el modelo centralizado, momificado y consagrado en la Constitución centralista de 1961, surge Chávez prometiendo erradicar la pobreza, ignorancia, corrupción y exclusión social acumuladas por el modelo centralista, y manejando políticamente y acertadamente las nefastas consecuencias del centralismo, se apoyó en ellas para ascender al poder.

Su gran error: no identifico el origen estructural de la crisis, y esto lo llevo a  preservar y momificar, aún más el centralismo en la Constitución de 1999. Hizo un Estado todopoderoso personalizado en el como Presidente; con una nación absolutamente dependiente de las dádivas del Estado en materia alimentaria, financiera, educativa, investigativa y asistencial.

NO ENTENDIÓ CHÁVEZ, que el centralismo del poder, alrededor de la renta que producía el petróleo, materia prima muy importante de la producción, (pero no la única) pero que si no se industrializa, si no se explota, si no se trabaja, si no se ofrecen sus productos al mercado, si además, no se diversifica la economía con la gran cantidad de commodities que tiene Venezuela, si no se le permitía a las familias venezolanas de asumir el rol que Dios les dio de transformar en origen los productos naturales renovables y no renovables, para fomentar y generar Agricultura, Industrias, Comercio etc. DE NADA SIRVEN

Los EFCentralizados no han sido instrumentos eficaces para superar la pobreza, ignorancia, exclusión social y devastación institucional acumuladas en ningún país del mundo, ni en ninguna época de la historia de la humanidad, de hecho, en este contexto, la aparición de Chávez fue consecuencia de esa crisis, y al no saber identificar el origen de la crisis, vemos actualmente, como los resultados exhibidos de tal proyecto político y la forma arbitraria de hacer política, empeoraron aún más los problemas del país.

Esta monstruosa concentración de poder, en nuestros gobernantes, es lo que ha causado y potenciado el fracaso del modelo del EFCentralizado. 

Es gracias a este MODELO DE ESTADO FEDERAL DE PODER CENTRALIZADO, Venezuela ocupa los últimos lugares en libertad y prosperidad económica del mundo junto con Haití y Zimbabue y la situación actual esta que para que le cuento si usted mismo la está viviendo DESDE HACE 39 AÑOS, con énfasis en los últimos 18 años y asi estamos  viviendo la etapa final agonizante del modelo centralista del poder en nuestro país.

Un problema estructural a resolver, que no tiene solución con el simple cambio de un gobierno por otro o de un Presidente por  otro.

 6) La Democracia parlamentaria
El parlamentarismo como visión de futuro para la democracia puede tener una gran penetración social y ciudadana, tanto en el mundo popular venezolano como  en vastos sectores de la clase media. Para el mundo popular el parlamentarismo significaría la profundización de la democracia representativa, la idea del pueblo ejerciendo el poder político en una legítima asamblea representativa, la discusión, el debate, la dirección colectiva del gobierno y de los asuntos públicos. Para la clase media el parlamentarismo significaría, además, disminuir, significativamente, la presencia del personalismo, del caudillismo y de los cogollos en la vida política. 

Y, para el conjunto de la sociedad, el parlamentarismo sería el instrumento institucional para hacer realidad el Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia previsto en la Constitución, y, muy importante, el instrumento que permitiría darle sostenibilidad política al modelo de economía social de mercado, también previsto en la Constitución. 


Tomado del informe sobre la descentralización de Allan Brewer Carias y del trabajo intelectual del Dr, Amando M. Betancourt

Atte. Luis “Balo” Farías
La Rebelión de las regiones.
OtraVzlaEsPosible


seguiremos con el tema