El norte del país acaba de sufrir un *doblete sísmico*: dos terremotos de gran magnitud casi simultáneos (7.2 en San Felipe y 7.5 en Yumare) separados por apenas 39 segundos. El segundo impacto golpeó cuando la población intentaba ponerse a salvo y las estructuras ya estaban resentidas, disminuyendo la capacidad de reacción de la sociedad civil y provocando un colapso total.
Esta tragedia geográfica es el reflejo exacto del desastre político y social que arrastramos desde épocas coloniales. Así como la corteza terrestre acumula energía destructiva cuando las placas se `traban` , los sistemas sociales quiebran cuando se les `impone` un modelo que violenta su geografía y demografía. Venezuela vive hoy el impacto de su propio doblete institucional debido a la insistencia en preservar un modelo de estado fallido: el centralismo asfixiante disfrazado de federalismo.
El paralelismo entre ambas dinámicas se resume en cuatro realidades idénticas:
Acumulación de tensión:
En geología, el terreno central bloquea el movimiento de las
placas.
En lo político, las regiones son fuerzas vivas que requieren
producir y autogobernarse. El centralismo absorbe sus atribuciones y represa
una inmensa energía social y económica que siempre termina en una ruptura
catastrófica como la que estamos viviendo.
Primer impacto (Colapso de las bases): El primer sismo
debilita los cimientos. Políticamente, equivale a la destrucción centralizada
del aparato productivo y los servicios públicos (luz, agua, salud). Cuando las
constituciones no otorgan poder, y presupuesto a los estados y municipios, el
poder central genera un terremoto institucional que convierte a las alcaldías y
gobernaciones en figuras decorativas e inoperantes; es el descontento general
que esta situación género, lo que trajo al "chavismo" al poder
Segundo impacto (Remate humanitario): El segundo terremoto
destruye lo que quedaba en pie. En lo político -social, este golpe devino en la
crisis humanitaria compleja y la migración masiva. Al radicalizarse la rigidez
del modelo centralista sobre una sociedad ya debilitada, el tejido social se
desmorono y las familias se fracturan, y como consecuencia vino el éxodo.
Mentira del diseño estructural: Un doblete ocurre por
fallas defectuosas e interconectadas. Políticamente, la República padece una
contradicción constitucional desde 1811: se hace llamar "Estado
Federal", pero opera bajo un centralismo absoluto. Un verdadero Estado
Federal (como Alemania o EE.UU.) distribuye la carga y funciona como
amortiguador; el centralismo radical vuelve rígida la estructura y, si el
centro falla, todo el país se desploma en cadena, como ha venido sucediendo
desde hace 45 años, con énfasis evidente en los últimos 26 años (Lord Acton:
el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente)
La Solución: El Camino a la genuina Federación.
El falso dilema entre el centralismo de la I, II, III, IV o de la V República ha fracasado por compartir el mismo pecado original: la concentración absoluta del poder en la capital. Ante la parálisis del estado central durante la emergencia, fue la *Sociedad civil organizada* la que salió y permanece en primera línea en el proceso de rescatar a sus vecinos de los escombros.
La lección de esta real situación es que cualquier pacto o
transición diseñado por las élites nacerá muerto si excluye a los ciudadanos.
Superar este “doble terremoto” histórico exige un Gran Debate Nacional que
siguiendo un Plan Estratégico de origen a un verdadero _Pacto Refundacional_
desde cada provincia, municipio, parroquia, sector, vereda, gremio, etc etc, transitando
hacia la *VI República bajo un Estado Federal de Poder Descentralizado (EFD)*
sustentado en tres pilares:
1. 1 - Reingeniería Estructural: Cambiar el presidencialismo hegemónico por una democracia federal con un sistema real de pesos y contrapesos que limite el dañino poder ilimitado de los gobernantes que nos han traído a esta caótica situación actual
2. 2 - La Descentralización como Motor: Instaurar las
autonomías: fiscal, política y administrativa a las regiones para que la
reconstrucción comience desde la periferia hacia el centro, activando los tres
poderes locales impulsores de la sociedad:
Político-Territorial: Para tomar decisiones inmediatas en
el sitio sin depender de la capital.
Económico: Para generar, administrar e impulsar la
generación de riqueza y bienestar social local transformando en bienes y
servicios las fortalezas de cada región.
Educativo e Investigativo: Para formar a la población en el aprovechamiento científico y sostenible de las materias primas locales.
3 -Nuevo Pacto Refundacional en manos de Expertos Civiles: Una nueva Carta Magna redactada por la misma Sociedad Civil que asumió el auxilio del país, blindando el futuro de la República contra los vicios del centralismo.
La paz verdadera no es la ausencia de conflicto, sino la
presencia de orden estructural y justicia.
La lección que nos dejan la naturaleza y la historia es
idéntica: no se pueden forzar las leyes de la física ni la vocación de libertad
de un pueblo por mucho tiempo.
La paz verdadera no es la simple ausencia de conflicto, sino la presencia de orden estructural y justicia.
Invitamos a las Universidades, al movimiento estudiantil, trabajadores, empresarios, maestros, y todos los sectores organizados de Venezuela representantes de, Academias, Gremios, Ongs, el foro cultural y académico, personalidades, los movimientos sociales organizados de calle, Sindicatos, la Iglesia, entre otros, apoyado por los venezolanos comunes y corrientes quienes en sumatoria somos la incómoda Sociedad Civil a organizarnos con un solo objetivo central de impulsar a debatir, diseñar y ejecutar un Plan que nos facilite un Gran Debate Nacional sobre la Venezuela que queremos.
Solo rompiendo el bloque del centralismo y fundando una genuina federación político-territorial podremos sanar las heridas de los abismos del pasado y levantar, sobre bases firmes, una Venezuela productiva, evolutiva, innovadora, próspera, moderna, competitiva y verdaderamente libre.
Atte.
Luis "balo" Farias
Sociedad civil
organizada e Independiente de Venezuela
Dios con nosotros...
San Cristóbal, 28 de junio de 2026

